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Hey guapa!

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Hace unos días un caso común (por desgracia) de misoginia en la Ciudad de México, trajo la discusión respecto a nuestro ser en convivencia con los otros mientras andamos en la calle rumbo a la escuela, trabajo o solamente por andar por las calles. En alguna estación de radio decían que respetemos y entendamos que cada quien va en su mundo y no tenemos motivos para opinar respecto a lo que suceda en ese mundo, pero salir dentro de una burbuja no limita que ésta choque con la burbuja de los otros y que independientemente del material del cual este hecho, tiende a romperse si hay constante choque con otras esferas. A lo que voy, es irrelevante salir ensimismado, tarde o temprano hay que voltear a escuchar a los otros y eso se llama convivencia. Ahora bien, la convivencia que tenemos con los otros no es respetuosa en muchos sentidos y por el número de habitantes que somos, tarde o temprano invadimos espacios, intercambiamos palabras y opinamos en algo que no tendríamos por qu...

El arte de hacer lo mismo

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En mi infancia, mi padre tenía voz autoritaria conmigo y hermana. Sin mayor explicaciones prohibía cosas, evitando que fuéramos testigos de cosas que, su parecer, no eran aptas para nuestra edad. De esta forma, mi hermana y yo crecimos sin la influencia de los programas de chespirito, cómico mexicano que basaba su éxito televisivo en situaciones comunes y con alto grado de repetición. La prohibición paterna no se cuestionó hasta mucho tiempo después, cuando tuve mayor consciencia de lo que veía y el contestó: "eran tonterías que no quería que estuvieran repitiendo tu hermana y tu". Años después pude ver el programa y notar que, en efecto, no me perdía de nada.  Pasa el tiempo y uno se vuelve crítico de las cosas que consumimos con cualquiera de nuestros sentidos y descubro que en la mayoría de los casos, caemos en el consumo de cosas que se repiten, ya que no consumen mucho tiempo en el procesamiento de la información y permite un anclaje en nuestro ADN cultural. Así...

Foto familiar

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En fechas recientes, la sociedad mexicana se ha visto involucrado en una discusión absurda con respecto a la familia, su origen y modelo "predominante". Las opiniones de mayor impacto son emitidas por dos sectores opuestos y que defienden sus ideologías y modos de ser o vivir. De un lado los representantes religiosos (católicos principalmente) que buscan seguir "normando" de acuerdo a su fe y libro base, y del otro lado están los integrantes de la comunidad lesbo-homosexual (con todas sus letras y direcciones incluidas) que han roto con el estereotipo tradicional, simplemente siendo. Lejos de ser o pertenecer a cualquier sector y dejarse llevar por pasiones irracionales y humanas, el debate tiene que dirigirse en torno al derecho de todos, al respeto que merece cualquiera y sobre todo a vivir la vida sin molestar a los que están alrededor. Y es que a lo largo de semanas he visto, leído y escuchado opiniones diversas, algunas de ellas con buena intención o punto...

37 años y sigo aqui

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Llego a este mundo el lunes 9 de abril de 1979, por la tarde 19:22 1.- Primer año. Cuentan que dormía sin problemas toda la noche. De la rama paterna soy el 4º nieto (y el último) y del lado materno fui el 13º (y faltaban 9 más) 2.- Dormir de noche y de corrido ya no era lo mío, pues a partir de mi segundo año cuentan que me despertaba a partir a las 3 am me levantaba a tomar la pelota y buscaba a mi mamá para jugar en el pasillo. Ella somnolienta me convencía de ir a la cama y volver a dormir. 3.- Inicia mi vida académica en el kínder Piolín. Aprendí a dibujar, colorear y aquello del rojo – red, azul – blue y amarillo -   yellow. También inician mis berrinches a ser intensos, asegura mi madre que habían cosas que no me gustaban y que ellos me obligaban a hacerlas. 4.- Tras un berrinche escandaloso en la calle, en donde me abracé a un poste y gritaba-lloraba, mi madre que debía irse a trabajar, me lleva a casa de mi abuelita Celia y al dejarme ahí le dice: te regal...

Odio viajar

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Pareciera lo contrario, pero odio viajar. No me mal interpreten, me agrada llegar a lugares nuevos y recorrer sus calles o su bosques o playas, pero el proceso de viajar es lo que en verdad detesto. Hacer maletas, pensar en la ropa que hay que llevar, no olvidemos todos los artículos anexos que sirven para la higiene o cuidado personal. He olvidado tantas veces cepillo de dientes, que tengo 5 en espera a que se desgaste el que tengo en turno, para poder ser sustituido. Odio esperar en cualquier terminal o hasta en casa de alguien hasta que decide salir para emprender el viaje, odio buscar o revisar horarios de autobús y tener que “quemar tiempo”. Odio los putos asientos incómodos, por que en verdad descanso boca abajo y en los asientos no más no se puede. Odio que toque compañeros de viaje que ocupan más espacio o que cargan con sus críos latosos, chillones o vomitones. Odio que en los camiones pasen las mismas películas pedorras y cuando por fin hay algo bueno, siempre la quit...